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Si tus gallinas muestran estos síntomas, actúa rápido para evitar enfermedades mayores [Preventivo]

¡Hola, amigos y amigas gallineros! Bienvenidos de nuevo al canal. Hoy traigo un video que, sinceramente, podría cambiar la vida de tus gallinas… ¡y la tuya! Porque hoy vamos a hablar de señales de alerta que jamás debes ignorar en tu rebaño. ¿Has notado alguna conducta rara en tus gallinas y no sabes qué significa? ¿Te preguntas si un simple cambio puede ser síntoma de algo grave? Pues quédate hasta el final, porque el punto #6 seguro te va a dejar con la boca abierta.

Bueno, no perdamos tiempo y vamos directo al grano: aquí tienes 12 comportamientos anormales que pueden ser graves en tus gallinas, cómo identificarlos y qué hacer si los ves.

1. Aletargamiento o inmovilidad

Conoces a tus gallinas, ¿verdad? Sabes cuál es la exploradora, la curiosa, la que siempre está picoteando aquí y allá buscando bichitos. Las gallinas sanas casi siempre se muestran curiosas y activas. Se mueven, escarban, se dan baños de tierra, interactúan… tienen su rutina.

Por eso, si de repente ves a una de tus chicas que está hecha una bola en un rincón, que no se mueve cuando las demás corren a por el maíz, que parece que le da igual todo… ¡Ojo! El aletargamiento es una señal súper común de que algo no va bien. No es que esté meditando sobre el sentido de la vida aviar, es que probablemente se siente fatal. Puede ser por mil cosas: desde una infección hasta problemas internos, pasando por deshidratación o incluso dolor.

Una gallina apática, que se separa del grupo, que tiene los ojos medio cerrados o que simplemente «no está», es una gallina que te está diciendo: «Eh, jefe/jefa, necesito ayuda». No la ignores pensando «ya se le pasará». Obsérvala de cerca, mira si come, si bebe, si hay otros síntomas. Este es el primer gran aviso luminoso.

Antes de seguir con el video para ti cual es es la señal definitiva de que tu gallina está enfermando. Te agradecería que compartas tu secreto con nosotros. Muy bien continuemos

2. Pico abierto y jadeo constante

Si el calor es bastante sofocante y tus gallinas están con el pico abierto, jadeando un poquito, eso es normal. Es su forma de refrescarse, como nosotros sudamos. Pero si ves que una gallina está con el pico abierto y jadeando de forma constante, incluso cuando la temperatura es agradable o fresca, eso ya es otra historia. Es como si estuviera haciendo un esfuerzo tremendo para respirar. Imagina correr una maratón y luego tener que seguir respirando con esa dificultad. Eso es lo que podría estar sintiendo tu gallina.

Este síntoma puede indicar problemas respiratorios, que en las gallinas pueden ser bastante comunes y, si no se tratan, complicarse rápidamente. Podría ser desde un resfriado aviar hasta algo más grave como una bronquitis infecciosa.

A veces, incluso puedes escuchar ruidos al respirar, como silbidos o gorgoteos. Es como si tuvieran una congestión terrible en los pulmones. Si notas esto, es importante separarla de las demás para evitar contagios (si fuera el caso) y, nuevamente, observar qué otras señales presenta. ¿Tiene mucosidad en las narinas? ¿Estornuda? ¿Tiene la cresta o las barbillas de un color diferente? Todo suma.

3. Plumas erizadas y pérdida de brillo

Una gallina feliz y saludable tiene las plumas pegadas al cuerpo, lisas y con un brillo natural. Es como si estuviera siempre arreglada para una foto de revista de gallinas. Pero cuando una gallina no se siente bien, sus plumas a menudo se erizan, dándole un aspecto despeinado y descuidado.

Es como si su cuerpo estuviera intentando conservar calor o simplemente no tuviera la energía para acicalarse correctamente. Además, las plumas pueden perder ese brillo característico, volviéndose opacas y sin vida. Es como si le hubieran quitado el filtro de belleza.

Esta falta de acicalamiento y el aspecto erizado de las plumas son señales claras de que la gallina no está en su mejor momento. Puede estar relacionada con una enfermedad, parásitos externos (como piojos o ácaros) que la incomodan, o simplemente debilidad general.

Las gallinas invierten mucho tiempo y energía en mantener sus plumas en buen estado, ya que son esenciales para su aislamiento y protección. Si dejan de hacerlo, es una señal inequívoca de que algo les está afectando. Es como si dijeran: «No tengo fuerzas ni para arreglarme hoy».

4. Diarrea persistente

La caca de gallina, aunque no sea el tema más glamuroso del mundo, nos dice mucho sobre su salud. Normalmente, las heces de gallina tienen una consistencia firme, con una parte marrón y una parte blanca (que es ácido úrico, el equivalente a nuestra orina). Es como un pequeño paquete bien formado. Pero si ves que una gallina tiene diarrea, es decir, heces líquidas o muy blandas de forma continua, eso es un problema. Es como si su sistema digestivo estuviera patas arriba.

La diarrea puede ser causada por una variedad de factores, incluyendo una dieta inadecuada, estrés, parásitos internos (como coccidios) o infecciones bacterianas o virales. Es como un grito de ayuda de su intestino.

La diarrea prolongada puede llevar a la deshidratación y a la pérdida de nutrientes esenciales, debilitando a la gallina rápidamente. Por eso, si notas diarrea persistente en una de tus gallinas, es fundamental actuar rápido. Observa el color y la consistencia de la diarrea, ya que a veces eso puede dar pistas sobre la causa subyacente. ¿Es de un color inusual? ¿Tiene sangre o moco? Toda la información es útil.

5. Cojea o no usa una pata

Ver a una gallina cojear o arrastrar una pata es desgarrador. Son animales que dependen mucho de su movilidad para buscar comida, escapar de depredadores y simplemente llevar una vida normal dentro del grupo. Si una gallina no usa una pata o cojea visiblemente, es un indicio de que algo le duele o le impide apoyarse correctamente. Es como si tuviera un esguince o algo peor.

Las causas de la cojera en las gallinas pueden ser variadas. Podría ser una lesión en la pata o en el pie, como un corte, una torcedura o incluso una fractura. También puede ser un síntoma de una infección en la pata o en las articulaciones. A veces, incluso problemas nutricionales pueden afectar la salud ósea y articular, llevando a la cojera.

Es importante examinar cuidadosamente la pata afectada para buscar cualquier signo visible de lesión o hinchazón. Si no encuentras nada obvio, la causa podría ser interna o más difícil de detectar. En cualquier caso, una gallina que cojea o no usa una pata necesita atención para aliviar su dolor y tratar la causa subyacente.

6. Cabeza ladeada o movimientos extraños del cuello

Este punto es uno de esos que te hacen levantar una ceja automáticamente. Si ves a una de tus gallinas con la cabeza ladeada de forma persistente, o haciendo movimientos de cuello que no parecen normales, como temblores o sacudidas, ¡ojo! Esto puede ser señal de varios problemas.

A veces, puede ser algo tan simple como un golpe o una lesión leve, quizás se dio un susto y se chocó con algo. Pero otras veces, puede indicar algo más serio, como problemas neurológicos, infecciones virales (¡ay, el temido Newcastle, por ejemplo!), o incluso intoxicaciones.

Una gallina con la cabeza ladeada puede tener dificultades para caminar bien, para comer o para beber, lo que ya de por sí es un problema secundario importante. No es algo que debamos pasar por alto. Si esto persiste, lo mejor es aislar al ave y observar de cerca. Y si no mejora, ya saben, consulta con un experto. Mejor prevenir que lamentar, ¿no creen?

7. Ausencia de puesta o huevos deformes

¡Este es un clásico! Si tienes gallinas ponedoras, sabes que la puesta es una parte importante de su ciclo vital y también de nuestro día a día (¡huevos frescos para la tortilla!). Cuando una gallina que usualmente ponía de repente deja de hacerlo, o los huevos que pone son raros, es una señal clarísima de que algo no está funcionando bien en su sistema reproductivo o, incluso, en su salud general.

La ausencia de puesta puede deberse a muchas cosas. Estrés es una causa súper común, ya sea por cambios en el ambiente, por la introducción de nuevas aves, o incluso por un susto. La falta de luz natural suficiente (especialmente en invierno) también afecta la puesta. Pero también puede ser un síntoma de enfermedad, parásitos internos, o incluso problemas nutricionales. Si no están recibiendo los nutrientes adecuados, su cuerpo no tiene la energía para producir huevos.

Y los huevos deformes… ¡uff! Esto también nos dice mucho. Cáscaras blandas o sin cáscara, huevos con doble yema (eso a veces es normal en gallinas jóvenes o cuando se recuperan de un parón), huevos arrugados, o con formas extrañas. Esto puede indicar deficiencias de calcio (¡muy importante para las cáscaras!), problemas en el oviducto (el conducto por donde pasa el huevo), o incluso ciertas enfermedades virales que afectan el sistema reproductivo. S

i empiezas a ver muchos huevos raros, es momento de investigar qué está pasando. Revisa la alimentación, asegúrate de que tengan acceso a calcio suplementario (como concha de ostra molida) y, si el problema persiste, consulta con un veterinario especializado en aves.

8. Ruidos respiratorios extraños (estornudos, tos, silbidos)

Escuchar a una gallina estornudar una vez puede ser algo puntual, quizás le entró polvo. Pero si los ruidos respiratorios se vuelven persistentes o aparecen en varias aves, ¡alarma! Estornudos frecuentes, tos, gorjeos, silbidos, o una respiración forzada… todo esto son señales de problemas en el sistema respiratorio.

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Las causas pueden ser variadas, desde irritantes ambientales como el polvo o el amoniaco acumulado en el gallinero (¡fundamental mantenerlo limpio y bien ventilado!), hasta infecciones bacterianas o virales. Enfermedades como la coriza infecciosa, la bronquitis infecciosa, o la laringotraqueitis infecciosa son bastante comunes en aves y se manifiestan con estos síntomas respiratorios. A veces, también pueden tener mocos o secreciones nasales o oculares asociadas.

Es crucial actuar rápido ante estos síntomas, ya que las enfermedades respiratorias en aves pueden ser muy contagiosas y extenderse rápidamente por todo el gallinero. Aislar al ave afectada de inmediato es el primer paso para evitar que contagie a las demás. Mejorar la ventilación y la higiene del gallinero también ayuda a prevenir estos problemas. Y, si los síntomas son severos o afectan a varias aves, no dudes en contactar a un veterinario para un diagnóstico y tratamiento adecuados. No es un tema para tomar a la ligera.

9. Pérdida de peso o masa muscular rápida

Este es otro indicador importante de que algo no va bien a nivel interno. Si notas que una de tus gallinas se ve más delgada de lo normal, que sus huesos (especialmente la quilla, el hueso del pecho) se vuelven más prominentes, o que ha perdido masa muscular de forma rápida, ¡algo está minando su salud!

La pérdida de peso puede ser un síntoma inespecífico de muchas cosas. Puede ser que el ave no esté comiendo lo suficiente, ya sea porque está enferma y ha perdido el apetito, o porque otras gallinas dominantes no la dejan acceder a la comida. También puede ser un indicio de parásitos internos, como lombrices, que están robándole los nutrientes que ingiere. Enfermedades crónicas, problemas metabólicos, o incluso tumores internos pueden manifestarse con una pérdida de peso progresiva.

Observa su comportamiento: ¿está comiendo y bebiendo normalmente? ¿Se le ve apática o decaída? Palpa a la gallina suavemente para sentir su condición corporal. Si notas que está muy delgada, es importante investigar la causa. Asegúrate de que tenga acceso ilimitado a comida de buena calidad y agua limpia. Si sospechas de parásitos, consulta con un veterinario sobre un programa de desparasitación adecuado para tus aves. Y si la pérdida de peso es significativa y no encuentras una causa evidente, la consulta veterinaria es indispensable para un diagnóstico preciso.

10. Bultos o inflamaciones anormales

Nuestras gallinas, como cualquier ser vivo, pueden desarrollar bultos o inflamaciones en diferentes partes de su cuerpo. Algunos pueden ser relativamente inofensivos, como un quiste de pluma o una pequeña herida que se ha infectado. Pero otros pueden ser indicativos de problemas más serios.

Un bulto puede ser un absceso (una acumulación de pus debido a una infección), un tumor (benigno o maligno), un hematoma (acumulación de sangre por un golpe), o incluso una hernia. Las inflamaciones pueden deberse a infecciones locales, lesiones, o problemas sistémicos. Por ejemplo, las articulaciones hinchadas pueden ser un signo de artritis infecciosa, y la papada hinchada puede indicar una infección o una obstrucción.

Si encuentras un bulto o una inflamación en alguna de tus gallinas, obsérvalo de cerca. ¿Está caliente al tacto? ¿Le duele a la gallina cuando lo tocas? ¿Ha crecido rápidamente? ¿Hay otros síntomas asociados? Algunos bultos pueden requerir drenaje si son abscesos, mientras que otros pueden necesitar ser extirpados si son tumores. No intentes pinchar o manipular un bulto si no estás seguro de qué es, podrías empeorar las cosas. Lo mejor es que un veterinario examine el bulto o la inflamación para determinar su causa y el mejor curso de acción. La detección temprana de tumores, por ejemplo, puede ser crucial para el pronóstico.

11. Picoteo excesivo entre ellas (canibalismo)

Aquí entramos en un tema un poco más… delicado. El picoteo entre gallinas es normal hasta cierto punto. Es parte de su jerarquía social y de cómo establecen su orden en el gallinero. Un picotazo ocasional para marcar territorio no es preocupante. Lo que sí lo es, y mucho, es el picoteo excesivo que lleva a heridas, sangrado y, en casos extremos, al canibalismo.

El canibalismo en gallinas es un comportamiento alarmante donde empiezan a picotearse unas a otras de forma agresiva, a menudo centrándose en áreas vulnerables como la cloaca, las patas o las plumas en crecimiento. Las causas de este comportamiento pueden ser diversas y a menudo están relacionadas con el estrés y las condiciones de vida.

El hacinamiento es una de las principales causas. Si las gallinas no tienen suficiente espacio para moverse, comer y beber, el estrés aumenta y se vuelven más agresivas. La falta de enriquecimiento ambiental también contribuye. Si están aburridas y no tienen nada que hacer, es más probable que se enfoquen en picotear a sus compañeras. La falta de nutrientes, especialmente proteínas, también puede desencadenar este comportamiento, ya que buscan complementar su dieta picoteando la sangre o los tejidos de otras gallinas. Una iluminación excesiva en el gallinero también puede agravar la situación.

Si empiezas a ver heridas en tus gallinas causadas por picoteos, o si notas que una gallina está siendo atacada constantemente, tienes que intervenir de inmediato. Aislar a la gallina herida para que se recupere es fundamental, y luego tienes que identificar la causa raíz del problema en tu gallinero para evitar que vuelva a ocurrir. El canibalismo no solo es cruel, sino que también puede llevar a la pérdida de gallinas y a la propagación de infecciones.

12. Ojos cerrados o con secreciones

Y para cerrar esta lista, algo que es muy visual y te dice «esta gallina no se siente bien»: ojos cerrados o con secreciones. Los ojos de una gallina sana deben estar abiertos, brillantes y limpios. Si ves una gallina con los ojos medio cerrados, como si estuviera adormilada o molesta, o si ves moco, pus o una especie de espuma en sus ojos, ¡alarma!

Los ojos cerrados pueden ser señal de que la gallina está débil, adolorida, o que algo le está irritando los ojos. Las secreciones, ya sean líquidas o más espesas, suelen indicar una infección. Puede ser una conjuntivitis, como en nosotros, o ser un síntoma de alguna enfermedad respiratoria que también afecta los ojos, como el Coriza Infeccioso.

Si ves esto, aísla a la gallina de las demás para que no contagie si es algo infeccioso. Limpia suavemente los ojos con un algodón húmedo (con agua tibia, nunca con químicos). Observa si se le hinchan los párpados o si la secreción es muy abundante. Si los síntomas persisten o empeoran, es vital que busques ayuda. Algunas infecciones oculares pueden tratarse con antibióticos, pero es importante que alguien con conocimiento determine qué es y cómo hacerlo. Ignorar una infección ocular puede ser muy doloroso para la gallina y, en casos graves, llevar a la ceguera. Y una gallina ciega en un gallinero, pues lo tiene muy difícil.

“Como ves, muchos de estos comportamientos pueden parecer pequeños… pero son señales de que algo no está bien. Estar atentos y actuar a tiempo puede marcar la diferencia entre una gallina sana y un problema serio en tu corral.

Si notaste alguno de estos síntomas en tus gallinas, no lo dejes pasar. Observa bien, mejora sus condiciones y consulta con un veterinario si es necesario.

Gracias por quedarte hasta el final del video. Si te fue útil, déjame un like 👍, suscríbete para más consejos sobre el cuidado de tus gallinas 🐔, y comparte este video con alguien que también las críe.

¡Nos vemos en el próximo video, y que tus gallinas estén siempre felices y saludables!”

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