12 razas de gallinas sorprendentes y reales que no creerás que existen
¿Alguna vez imaginaste que existieran gallinas con apariencia tan extraña y fascinante que parecerían salidas de un cuento fantástico? En este video descubrirás razas de gallinas que desafían todo lo que creías saber sobre estos animales comunes, con colores, plumas y formas que te dejarán boquiabierto. Prepárate para sorprenderte porque estas aves únicas no son cosa de ficción, ¡existen en la vida real!
Acompáñame en este recorrido donde exploraremos juntas y juntos 12 razas de gallinas realmente impresionantes, llenas de curiosidades y características que no vas a creer. Si te encantan los animales raros y quieres aprender algo nuevo de forma divertida, este video es para ti. ¡Vamos a descubrirlas ya!
1. Silkie: La gallina de peluche
Empezamos fuerte con una que te va a robar el corazón al instante. Imagina un peluche. Ahora imagina una gallina. ¡Ahora júntalos! Eso es, más o menos, una Silkie, o Gallina Sedosa del Japón. Su característica más loca es su plumaje. En lugar de plumas normales, rígidas y con barbas unidas, las Silkies tienen plumas que parecen pelo suave y esponjoso, como si fueran de seda o algodón. ¡Dan ganas de abrazarlas todo el día!
Pero espera, que la cosa no acaba ahí. Debajo de todo ese adorable pelaje blanco (o de otros colores, que también las hay), la Silkie esconde secretos: ¡tiene la piel y los huesos de color negro azulado! Sí, como lo oyes. Y por si fuera poco, muchas tienen cinco dedos en cada pata en lugar de los cuatro habituales. Son súper dóciles, buenas madres (¡hasta adoptan pollitos de otras razas!) y tienen un carácter tranquilo que las hace mascotas geniales. Son como el osito de peluche del mundo aviar.
¿De dónde salió esta maravilla? Se cree que se originaron en la antigua China. Marco Polo ya hablaba de gallinas «peludas» en sus viajes por Asia en el siglo XIII. Llegaron a Europa a través de la Ruta de la Seda (¡qué apropiado!) y al principio, la gente se pensaba que eran un cruce entre una gallina y un conejo. ¡Increíble verdad!
2. Ayam Cemani: La gallina negra total
Si la Silkie te sorprendió con su piel negra bajo el plumaje blanco, prepárate para la Ayam Cemani. Esta raza originaria de Indonesia lleva el concepto «negro» a otro nivel. Y cuando digo «otro nivel», me refiero a TODO. No es solo que sus plumas sean de un negro intenso y brillante, con reflejos verdosos… ¡es que TODO en ella es negro!
La piel: negra. La cresta y las barbillas: negras. El pico: negro. Las patas: negras. La lengua: negra. Los ojos: negros. ¡Y agárrate! ¡Hasta sus huesos, su carne y sus órganos internos son negros! Esto se debe a una condición genética llamada fibromelanosis, que causa una hiperpigmentación masiva. Lo único que no es negro son sus huevos (que son de color crema normal, ¡qué decepción para los góticos!) y su sangre (que es roja, aunque de un tono más oscuro).
La Ayam Cemani es una gallina elegante, misteriosa, casi mítica. En su lugar de origen, Indonesia, se la considera un ave con poderes especiales y se usa en rituales. Viéndola, no me extraña. Es como si la noche hubiera decidido tomar forma de gallina. ¡Impactante es poco!
3. Polaca: El peinado más fashion
¡Pasamos del negro total al glamour capilar! La gallina Polaca es la reina indiscutible de los peinados aviares. Su característica más llamativa es una enorme cresta de plumas en la cabeza, un «afro» plumoso que parece un pompón o, en algunas variedades, una fuente de plumas que le cae sobre los ojos. ¡Es como si llevaran un tocado de alta costura permanentemente!
Este «sombrero» de plumas es tan espectacular que, a menudo, les tapa la visión. Esto tiene sus consecuencias: las Polacas pueden ser un poco asustadizas y nerviosas, simplemente porque no ven bien lo que se acerca. ¡Imagínate ir por la vida con un flequillo gigante tapándote los ojos! A veces, los criadores les recortan un poco las plumas alrededor de los ojos para que vean mejor y estén más tranquilas.
A pesar de su nombre, su origen es un poco incierto. Algunos dicen que vienen de Polonia, otros que de los Países Bajos… Lo que sí se sabe es que se popularizaron en Europa hace siglos, especialmente en Holanda y Francia, donde eran apreciadas tanto por su aspecto ornamental como por sus huevos blancos. ¡Eran las gallinas de la aristocracia!
4. Brahma: La gallina gigante y peluda
Dejamos los peinados extravagantes para encontrarnos con un auténtico peso pesado: la gallina Brahma. Si las anteriores destacaban por su rareza o su estilo, la Brahma impresiona por su tamaño y su porte majestuoso. ¡Son enormes! Un gallo Brahma adulto puede llegar a pesar más de 5 kilos y medir una altura considerable. Son como los gigantes amables del mundo de las gallinas.
Su apariencia es imponente: cuerpo grande y carnoso, una postura erguida y, muy característico, ¡patas emplumadas! Sí, tienen plumas hasta en los dedos, lo que les da un aspecto robusto y las ayuda a soportar climas fríos. Vienen principalmente en tres variedades de color reconocidas: clara (blanca con negro en cuello, cola y alas), oscura (base negra con borde blanco en las plumas) y leonada (un precioso color dorado).
Aunque su nombre suena indio, la Brahma es, curiosamente, una raza desarrollada en Estados Unidos a mediados del siglo XIX (Aunque esto todavía está en discusión) . Se creó cruzando grandes aves importadas de China (conocidas como «Shanghais», que dieron origen también a la Cochin) con otras razas asiáticas. Rápidamente se hicieron muy populares por su tamaño, su carne abundante y su capacidad para poner huevos grandes de color marrón, ¡incluso durante el invierno! Fueron la raza de carne principal en EE.UU. hasta la llegada de las razas industriales modernas.
5. Onagadori: El ave con “cola infinita”
En este punto viajamos a Japón para conocer a la Onagadori, la gallina con la cola más espectacularmente larga del mundo. Y cuando digo larga, no exagero. ¡La cola de un gallo Onagadori puede llegar a medir varios metros de longitud! No es un error ¡METROS! Se han registrado ejemplares con colas de más de 10 metros. ¡Impresionante!
Este fenómeno se debe a una mutación genética que impide que las plumas de la cola se muden anualmente, como ocurre en la mayoría de las gallinas. En lugar de eso, siguen creciendo y creciendo, año tras año, formando una cascada de plumas que parece no tener fin. El nombre «Onagadori» significa literalmente «gallina honorable» o «gallina de cola larga».
Criar una Onagadori no es tarea fácil. Requieren cuidados muy especiales para mantener su increíble cola en perfecto estado. Necesitan perchas muy altas para que la cola pueda colgar libremente sin tocar el suelo y ensuciarse o romperse. A menudo, los criadores más dedicados incluso enrollan cuidadosamente la cola del gallo cuando no está en exhibición para protegerla. ¡Imagina la paciencia!
Esta raza se originó en la prefectura de Kōchi, en la isla de Shikoku, Japón, durante el período Edo (siglos XVII-XIX). Son consideradas un Tesoro Nacional Natural en Japón, y su cría es todo un arte transmitido de generación en generación. No son aves comunes ni fáciles de encontrar fuera de Japón. Su propósito es puramente ornamental y de exhibición.
6. Frizzle: El efecto eléctrico
Seguimos la lista con una gallina que parece que acaba de recibir una descarga eléctrica o que se ha peinado metiendo los dedos en un enchufe. ¡Les presento a la Frizzle! Lo más curioso de la Frizzle es que, técnicamente, no es una raza como tal, sino más bien una característica genética que puede aparecer en muchas razas distintas. Pero es tan llamativa y popular que a menudo se habla de ella como si lo fuera.
¿Y qué es lo que la hace tan especial? Sus plumas. En lugar de crecer lisas y pegadas al cuerpo como en la mayoría de las gallinas, las plumas de una Frizzle crecen rizadas ¡hacia afuera! Sí, has oído bien. Cada pluma se curva hacia arriba y hacia adelante, dándole a la pobre gallina un aspecto permanentemente despeinado, como si un secador de pelo hubiera explotado cerca de ella. El efecto es total: parecen pequeñas bolas de plumas andantes, esponjosas y con un aire un poco punk.
No tienen una historia única y definida como otras razas, ya que, como decíamos, el gen Frizzle ha aparecido espontáneamente en diferentes partes del mundo y en distintas poblaciones de gallinas a lo largo del tiempo. Se sabe que existen desde hace siglos en Asia y Europa. Lo que sí es seguro es que donde quiera que aparezca una Frizzle, ¡se roba el espectáculo! Su aspecto es tan único que te hace preguntarte qué otras sorpresas genéticas nos guarda el mundo aviar. Son la prueba viviente de que la naturaleza tiene un sentido del humor… ¡electrizante!
7. Araucana: La ponedora de huevos azules
¡Aquí viene una de las estrellas del mundo de las gallinas! La Araucana es famosa por una característica que suena a truco de magia: ¡pone huevos azules! Y no, no es un azul pálido o verdoso tímido (aunque también puede darse), sino que pueden llegar a ser de un azul turquesa vibrante, como el cielo de verano. Este color tan especial no es superficial; la cáscara es azul por dentro y por fuera, gracias a un pigmento llamado ovocianina que se deposita durante la formación del huevo.
Pero la Araucana no solo sorprende con sus huevos. Tiene otras dos características muy distintivas y algo raras: a menudo carece de cola (son «rumpless» o colisas) debido a la ausencia de las últimas vértebras caudales, y presenta unos curiosos tufos de plumas a los lados de la cabeza, cerca de los oídos, llamados «aretes». ¡Ojo! No todas las Araucanas tienen ambas características, y existe cierta controversia y confusión con razas similares como la Ameraucana (que tiene cola y barba) o las «Easter Eggers» (mestizas que ponen huevos de varios colores, incluyendo azul o verde). La Araucana «pura», según los estándares más estrictos, debería ser colisa y tener aretes.
Su historia es tan intrigante como su aspecto. Procede de Chile, criada durante siglos por el pueblo Mapuche (antiguamente llamados Araucanos por los españoles, de ahí el nombre de la gallina). Hay teorías que sugieren que estas gallinas podrían haber existido en Sudamérica ¡antes de la llegada de Colón! Sin duda una gallina histórica e increible que no podía quedar fuera de nuestra lista.
8. Sultán: El lujo otomano en plumas
Ahora, cambiamos de continente y nos vamos a la opulencia del Imperio Otomano con la número ocho, la Sultán. Su descripción, «El lujo otomano en plumas», le viene como anillo al dedo.
Esta gallina es pura elegancia y extravagancia. Imagina una nube blanca con patas. Son casi siempre de un blanco impoluto, tienen una cresta en forma de V (a veces casi oculta por las plumas), una barba frondosa, mofletes (o patillas) emplumados y, para rematar, ¡patas completamente cubiertas de plumas y cinco dedos en cada pata! Parecen llevar pantalones bombachos de plumas. Son el colmo del adorno.
Su historia nos lleva a Turquía, a los jardines de los sultanes otomanos en Constantinopla (actual Estambul), donde se dice que eran criadas como aves ornamentales de lujo. Eran las «joyas emplumadas» de los palacios. A pesar de su aspecto tan sofisticado y casi pomposo, las Sultán suelen tener un temperamento muy dócil y tranquilo. Son aves calmadas, que disfrutan de un entorno protegido donde sus preciosas plumas no se ensucien ni se estropeen. Verlas caminar es como asistir a un pequeño desfile de moda aviar. Son tan exageradamente ornamentales que cuesta creer que sean simplemente gallinas.
9. La Faverolles: De barba y patillas
Dejamos el lujo turco y nos vamos a Francia para conocer a la Faverolles. Esta gallina tiene un aire distinguido pero a la vez robusto. Originaria de la localidad de Faverolles, en el norte de Francia, fue desarrollada a finales del siglo XIX cruzando varias razas (como la Houdan, Brahma, y Dorking) buscando un buen ave de doble propósito: excelente para carne y buena ponedora, especialmente durante el invierno. Y lo consiguieron.
La Faverolles se hizo muy popular en los mercados de París por su carne fina y su capacidad de poner huevos cuando otras razas descansaban. Pero lo que la hace visualmente reconocible, además de su cuerpo fornido y su plumaje a menudo de color salmón en las hembras, es su característica «barba» y sus «patillas» (mofletes emplumados), que le dan un aspecto simpático y bonachón.
Además, como la Sultán, ¡también tiene cinco dedos en cada pata y plumas en las patas! Aunque no tan exageradas como las de la Sultán. Son conocidas por ser aves muy dóciles, curiosas y amigables, lo que las hace geniales para familias o para quien busca una gallina tranquila y productiva con un toque de distinción francesa. ¡Una madame emplumada!
10. Sumatra: El ave misteriosa y brillante
Y para el punto número 10, nos vamos a las islas exóticas de Indonesia, concretamente a Sumatra, para encontrarnos con un ave que parece sacada de una leyenda oriental. La Sumatra es elegancia oscura y misterio en estado puro. A primera vista, podría parecer una gallina negra normal, pero ¡ojo!, acércate y verás la magia. Su plumaje es de un negro intensísimo, pero con un brillo verde escarabajo espectacular bajo la luz del sol. Es como si estuviera hecha de terciopelo y metal iridiscente.
Pero no es solo el color. La Sumatra tiene un porte muy característico, casi de faisán. Son aves esbeltas, con una postura erguida y, sobre todo, una cola larguísima y fluida que llevan casi horizontal. Los machos, en particular, desarrollan unas hoces (las plumas largas y curvas de la cola) impresionantes. Su cara también es particular: la cresta es pequeña, tipo guisante (pea comb), y tanto la cara como las barbillas suelen ser de color oscuro, casi negro o morado, lo que aumenta su aire enigmático.
Históricamente, se cree que descienden de aves salvajes de la jungla y que quizás fueron usadas en peleas de gallos hace mucho tiempo, aunque hoy en día se crían principalmente por su belleza ornamental y para exhibición. Una característica muy peculiar de los machos Sumatra es que ¡pueden tener múltiples espolones en cada pata! No uno, sino dos o incluso tres. Son aves muy activas, alertas, un poco ariscas a veces, conservando parte de ese instinto salvaje. Ver a un gallo Sumatra pavoneándose con su cola lustrosa y su mirada intensa es un verdadero espectáculo.
11. Hamburgo: La gallina pintada
Ahora, una gallina que parece haber sido decorada por un artista con un pincel finísimo. La Hamburgo es sinónimo de elegancia y actividad. Aunque su nombre sugiere un origen en la ciudad alemana de Hamburgo (que probablemente fue un puerto importante para su exportación), sus raíces parecen estar más bien en los Países Bajos y Alemania
Lo que la hace especial es su plumaje, que viene en variedades con patrones increíblemente definidos y nítidos, como si hubieran sido pintados a mano con un pincel fino. Las variedades más famosas son la (lentejuelada), donde cada pluma tiene una mota negra redonda en la punta sobre un fondo blanco o dorado, y la (perfilada), donde las plumas tienen finas líneas negras transversales sobre fondo blanco o dorado. ¡El efecto es espectacular! Además, tienen una cresta de rosa (aplanada y cubierta de puntitos) que termina en una punta fina hacia atrás, y unas orejillas blancas y lisas que contrastan mucho con el plumaje.
Además de su plumaje «pintado», la Hamburgo tiene un cuerpo esbelto y grácil, una cresta de rosa (ancha y plana, terminada en una punta), y unas orejillas blancas y almendradas que contrastan con el plumaje. Pero no solo son bonitas. Las Hamburgo tienen fama de ser unas ponedoras excepcionales de huevos blancos, pequeños pero numerosos. ¡Se las llegó a conocer como las «ponedoras perpetuas»!
12. Española carablanca: El contraste echo gallina
Y para cerrar con broche de oro nuestro recorrido por las gallinas más sorprendentes, viajamos a España, con una raza que es, sencillamente, impactante: la Española Cara Blanca. Su nombre lo dice todo. Imaginen una gallina de tipo mediterráneo, esbelta, activa, con un plumaje completamente negro, intenso y brillante… y ahora, pónganle una cara (orejillas y parte de la cara) de un blanco puro, liso y deslumbrante. ¡El contraste es brutal! Es como si llevara una máscara blanca sobre un traje negro de gala. Este blanco de la cara es tan extenso y llamativo que es imposible no fijarse en ella.
Esta es una de las razas mediterráneas más antiguas, con referencias que se remontan siglos atrás. Se cree que es una de las primeras razas en ser seleccionadas consistentemente por un rasgo ornamental (esa cara blanca) además de por su utilidad. Y es que la Española Cara Blanca también es conocida por poner una cantidad respetable de huevos grandes y de cáscara muy blanca. Como buena raza mediterránea, es activa, ágil, a veces un poco nerviosa o «voladora», y prefiere los espacios abiertos donde pueda forrajear a sus anchas. No son aves que se caractericen por su docilidad extrema, tienen su carácter. Pero su apariencia es tan única, tan dramática, que la convierte en una joya de la avicultura española y mundial. ¡Un clásico que nunca deja de sorprender por ese contraste tan marcado y elegante!
Bueno, bueno, ¡ahora cuéntenme ustedes! ¿Cuál de estas 12 gallinas fue la más increíble? 🤩 ¿La Ayam Cemani completamente negra, la Onagadori con su cola interminable, o la Silkie suavecita como nube? Déjame tu comentario aquí abajo, que me muero de curiosidad por saber cuál te sorprendió más. Y si quieres ver más animales raros, exóticos y geniales, SUSCRÍBETE y dale a la campanita para más videos como este. ¡Nos vemos en el próximo video! 🐥👋
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